El trabajo colaborativo entre CLíder, Centro Asociativo para el Liderazgo y la Mejora Educativa Sistémica y el SLEP Los Libertadores -que se inició en marzo de este año y se prolongará durante los próximos cuatro años- ha comenzado a impulsar, por medio de un trabajo profundo y acucioso, a los líderes de este servicio local de educación pública y de los establecimientos educacionales pertenecientes a las comunas de Conchalí y Quilicura.
Esta iniciativa – que se enmarca dentro del convenio con el Ministerio de Educación- tiene como objetivo generar aprendizajes territoriales significativos, y avanzar en un impacto colectivo y de gran alcance.
La colaboración se ha canalizado a través de la formación académica con el Diplomado Liderando la mejora pedagógica y las trayectorias educativas en establecimientos de educación media y el Programa bianual de acompañamiento educativo para la mejora continua. Ambos ejecutados por la UDP.
El Diplomado –que tiene una duración de 6 meses- busca fortalecer las capacidades de liderazgo de equipos directivos escolares y asesores y asesoras técnicos de nivel intermedio pertenecientes a los Servicios Locales de Educación Pública, aportando con claves conceptuales, herramientas metodológicas y prácticas para liderar procesos de mejora escolar en sus contextos territoriales. En este sentido, explica Claudia Godoy, coordinadora académica, que “como equipo implementador no solo tenemos el desafío de implementar un programa formativo que promueva el aprendizaje profesional situado, colaborativo y sistémico. También buscamos facilitar profundos procesos de análisis y reflexión sobre la práctica del liderazgo, focalizando en aquellos aspectos que los mismos equipos directivos reconocen como claves para desarrollar y/o fortalecer y, así, impactar positivamente en las trayectorias educativas de las y los jóvenes del territorio. Estamos seguros que su dedicación y compromiso traerá frutos que, a mediano y largo plazo, beneficiarán a sus comunidades”.
En cuanto a su estructura, está compuesto por cuatro módulos: liderazgo y gestión pedagógica; ciclo de mejora y uso de datos; colaboración y trabajo en equipo; y proyecto integrador, a través de los cuales invita a los participantes a transformarse en agentes de cambio, liderando los procesos de mejora escolar en el territorio con foco en fortalecimiento de las trayectorias educativas en educación media.
Para la directora ejecutiva del SLEP Los Libertadores, Oriele Rossel, “la alianza de trabajo colaborativo con CLíder representa una oportunidad concreta para fortalecer el liderazgo educativo en nuestros establecimientos. Este diplomado genera un espacio muy valioso para que los equipos directivos se detengan, reflexionen críticamente sobre sus prácticas, compartan experiencias y, al mismo tiempo, pongan en valor los saberes y la trayectoria profesional que cada uno aporta desde su propia comunidad educativa. Creemos profundamente que fortalecer el liderazgo es una condición esencial para avanzar en una mejor educación pública, porque son los equipos directivos, junto a docentes y asistentes de la educación, quienes movilizan los cambios, sostienen las mejoras y hacen posible que cada decisión tenga como horizonte más y mejores aprendizajes para nuestros estudiantes”.
Un aporte a la experiencia en liderazgo
Esta promoción del diplomado cuenta con 56 participantes distribuidos entre equipos directivos escolares, asesores técnicos SLEP, supervisores Deprov y representantes de establecimientos particulares subvencionados. Esta cohorte tiene un perfil marcadamente directivo y técnico-pedagógico. Predominan cargos vinculados a dirección, UTP, inspectoría general, convivencia escolar, orientación y PIE, lo que es coherente con el foco del programa: liderazgo pedagógico, trayectorias educativas, uso de datos, convivencia/bienestar y trabajo colaborativo.
Participan equipos de nueve establecimientos públicos administrados por el SLEP: Liceo Abdón Cifuentes, Liceo José Miguel Carrera, Liceo Federico García Lorca, Liceo Jorge Indo, Liceo Alberto Blest Gana, Liceo Almirante Galvarino Riveros, Liceo Francisco Bilbao Barquín, Liceo de Adultos Poeta Vicente Huidobro y Escuela Luis Cruz Martínez. A ellos se suma un grupo de cinco participantes del SLEP Los Libertadores, compuesto por un coordinador de asesoría y cuatro asesores técnicos, además de dos supervisores técnicos Deprov.
Se suman a los anteriores, tres establecimientos particulares subvencionados: Colegio Santiago Quilicura, Colegio Cristóbal Colón y Colegio Libertador San Martín. Participan perfiles de coordinación académica, jefatura de departamento, docencia de aula, subdirección académica, UTP, dirección y rectoría. Esto amplía la diversidad del grupo, ya que permite contrastar desafíos de trayectorias educativas entre establecimientos públicos, particulares subvencionados y actores del nivel intermedio.
La formación que han recibido los participantes les ha significado un gran aporte tanto a su experiencia profesional como educativa. En este sentido, José Pacheco, director del Liceo Federico García Lorca (Conchalí) expresa: “Ha sido enriquecedora la experiencia, también el intercambio de vivencias que vamos teniendo los distintos equipos directivos, desde nuestra mirada de la gestión, ha sido un complemento valioso. La propuesta que se nos está haciendo en esta capacitación de liderazgo, de ir hacia las comunidades de aprendizaje, ahí también hay un valor muy grande de los profesores que han dirigido este diplomado, tanto desde la teoría, desde las visiones del diálogo constante que hay con el curso y cómo eso también nos va ayudando a co-construir este conocimiento de liderazgo entre todos, desde la misma experiencia. Desde los docentes que nos ilustran en términos de su experiencia propia en el campo de directivo y cómo uno también puede ir reafirmando, otros puntos que uno tiene que corregir y tiene que complementar respecto al cómo uno también ha ido haciendo su propia gestión directiva. También ha servido como una suerte de actualización de muchos temas, desde reflejar lo que estamos viviendo en las comunidades y de cómo hay que prepararse para ello”.
A su vez, Hilda Abarca, directora del Liceo Alberto Blest Gana (Conchalí), afirma que “a través de la ruta formativa que nos propone el diplomado nos replanteamos cómo a través del uso de datos y de evidencia inicial nos permite ir separando y seleccionando estos datos, interpretándolos, levantando hipótesis preliminares para después ver si realmente ése era el problema que teníamos en el establecimiento. Destaco también que nos ha servido mucho para mirar los actores que estaban involucrados, las prácticas necesarias para poder resolver ese problema. Esto va siempre alternado con una instancia de diálogo permanente que tenemos con el equipo de gestión del Liceo. Como somos cuatro integrantes los que participamos en el diplomado, hay un impacto positivo en nuestras prácticas como líderes y es también un insumo que ya estamos utilizando en nuestras reuniones de gestión”.
Acompañamiento para la mejora educativa
A partir de mayo de este año se comenzó a implementar en el SLEP Los Libertadores el Programa bianual de acompañamiento educativo para la mejora continua. Este programa se extenderá por cuatro años y cada ciclo bianual acompañará a ocho establecimientos del SLEP, anclados a sus PME y a las prioridades que los establecimientos y el territorio hayan definido. Al cierre del segundo ciclo, 16 equipos de mejora habrán sido parte de este acompañamiento.
Este Programa busca fortalecer las capacidades de aprendizaje profesional y organizacional del SLEP, bajo un enfoque de mejora continua, para que su asesoría técnica incida en las prácticas de gestión y enseñanza de los ocho establecimientos del primer ciclo bianual. El aprendizaje es profesional en cuanto amplía el repertorio de cada asesora y asesor sobre su propia práctica de acompañamiento, y es organizacional en cuanto ese saber queda instalado en el Servicio.
Lo central es que el equipo de la UATP del SLEP se abocara a definir las tres prácticas que van a movilizar durante el proceso. La primera es establecer la estructura de reuniones en torno a instrumentos de gestión, la segunda es propiciar conversaciones productivas y la tercera es pasar de la lectura del dato a la decisión que transforma la práctica.
El programa opera en dos niveles articulados y el trabajo ocurre en terreno. En el nivel intermedio, amplía el repertorio técnico de la UATP –integrada por siete asesoras y asesores- a partir del trabajo que ya realiza con sus establecimientos, en cofacilitación con el equipo UDP. En el nivel escolar, acompaña a los equipos de mejora en torno a los problemas de práctica que ellos mismos definen, anclados en sus PME y en las prioridades del territorio. Los equipos corresponden a ocho establecimientos de Conchalí y Quilicura, seis escuelas y liceos y dos jardines infantiles. Son 32 personas, cuatro por equipo de mejora, y en todos participa quien trabaja de manera directa con las y los estudiantes, es decir, docentes de aula en las escuelas y liceos, y educadoras de párvulos y técnicas en educación parvularia en los jardines. Esto permite que la decisión llegue al aula y a la sala por quienes participaron en tomarla.
En cuanto al proceso que están realizando en el nivel intermedio, cuenta María José Saffie, coordinadora del Programa, lo primero fue definir en conjunto a qué le iban a prestar atención. Las tres prácticas que estructuran el acompañamiento las codiseñaron y validaron con las siete asesoras y asesores de la Unidad de Apoyo Técnico Pedagógico del SLEP, de modo que no se establecieron como un contenido externo, sino como un referente técnico compartido, articulado con el Plan de Mejoramiento Educativo de cada establecimiento: “El signo más claro de avance es que la unidad hoy analiza su propio trabajo. Las asesoras y asesores comparten el registro de sus sesiones de acompañamiento y reciben retroalimentación de nuestro equipo, y después de cada visita queda instalado un ciclo de reflexión. En agosto aplicaron por primera vez los tres instrumentos de autoevaluación que construimos con ellas y ellos. Son rúbricas de autodiagnóstico y no de evaluación de desempeño: los niveles describen una progresión y cada marca se sostiene en evidencia observable de una reunión concreta”.
Es así como lo expresa Carlos Díaz, coordinador de la UATP del SLEP, “desde la coordinación, este acompañamiento ha sido especialmente valioso porque nos ha dado un espacio común para compartir prácticas y problemáticas entre los distintos asesores del territorio, y para visualizar cómo cada uno enfrenta los desafíos con los equipos que acompaña. Esa mirada compartida ha sido clave para ir construyendo, de manera colectiva, una forma de acompañamiento más coherente y homogéneo entre todos los asesores de Los Libertadores, que es justamente uno de los propósitos que persigo como coordinador. Como asesor, contar con un observador externo de mi propia práctica me ha permitido cuestionar y reflexionar sobre mi quehacer, siempre pensando en la mejora continua. Y como coordinador, ver ese mismo proceso replicado en cada integrante del equipo me da la certeza de que estamos avanzando hacia un lenguaje y una práctica común”.
En relación con el trabajo que están realizando en el nivel escolar, explica la coordinadora, que el acompañamiento directo está instalado en los ocho establecimientos educativos desde junio, en cofacilitación entre la UATP y el equipo UDP. Los equipos de mejora están formulando su problema de práctica a partir de su propio diagnóstico y anclado a las prioridades de su PME, en distintos estados de avance. “Que el foco lo defina el equipo y no nosotros es precisamente la condición de la apropiación. Por lo mismo el trabajo entra en las reuniones que cada comunidad ya sostiene, sin agregar instancias, y se articula con el Plan de Apoyo Diferenciado, de manera que el problema de práctica del equipo sea el mismo que orienta ese plan y no un proceso paralelo. A eso se suman dos encuentros del territorio ya realizados, en mayo y julio, donde escuelas, liceos y jardines trabajan sobre problemas comunes”.
Del desarrollo de este proceso, es importante destacar el cambio que experimentaron los jardines infantiles. Éstos participan en las mismas condiciones que las escuelas y liceos: el mismo ciclo mensual, las mismas tres prácticas y los mismos encuentros de red. Eso le permite al territorio acompañar la trayectoria educativa desde su inicio. En los jardines el cambio fue estructural. La UATP visitaba antes a la dirección y hoy trabaja con un equipo ampliado que incorpora a educadoras y técnicas en educación parvularia. La consecuencia es doble: el problema de práctica se formula con quienes conocen lo que ocurre en la sala, y las decisiones llegan al aula por quienes participaron en tomarlas.
El proceso de crecimiento y mejora educativa continúa en el SLEP Los Libertadores, apoyado por esta alianza colaborativa con CLíder, que busca fortalecer aún más la educación pública y que los niños, niñas y jóvenes tengan una mejor experiencia en el aprendizaje.